Estoy con las puertas viejas de un piso que estoy restaurando con un presupuesto low-cost (de ahí el hecho de intentar conservarlas en lugar de cambiarlas).
Alguno ya me aconsejasteis en otro post, en el que preguntaba por la lijadora rotoorbital, que debía tener mucho cuidado pues el chapado de este tipo de puertas atamboradas es muy fino y podía hacer un estropicio con facilidad.
Efectivamente, el chapado es muy fino (de apenas 2 o 3 mm), pero me pareció que no me quedaba otra ya que las puertas estaban llenas de arañazos, abolladuras, astillados del chapado y desperfectos varios, fruto del uso de 50 años. Así que con sumo cuidado empecé a masillar y lijar con la rotorbital, (con grano 180) más masilla de relleno, y mi intención es darle después una pasada de grano 240 antes de empezar a cubrir. Ya veremos si no se terminan viendo “olas” de desigualdades…
Si van en blanco dale imprimación blanca, fondo blanco o tapaporos blanco que practicamente es lo mismo. Tras el secado, un lijado fino con taco de lija y si te sigue quedando alguna imperfección vuelves a enmasillar y a imprimar.
Vuelve a lijar con un taco de lija fino ( no te recomiendo rotoorbital o otro tipo de lijadora ya que es muy fácil pasarte lijando y hacer alguna “calva”.
Normalmente los fondos o imprimaciones son de fácil lijado.
Lo importante es que te quede perfecta antes de darle el acabado.
Genial, y se me ocurre que ¿cómo podría localizar las calvas y desniveles que a buen seguro he ido provocando, (a pesar del cuidado que he puesto)? Había pensado que quizás con un regle podría intentar ver los “valles” que le haya hecho y remasillarlos…
" La vista es la que trabaja" mira las puertas desde varias perspectivas en un sitio que haya suficiente luz y te darás cuenta donde le falta masilla. Como te dice @icalero utiliza una espátula lo suficientemente ancha para tapar el fallo de una pasada.